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8 de junio de 2017

Si el mundo se descuida con Venezuela, peligra la democracia en el continente americano

Los recientes ataques terroristas de Gran Bretaña y los problemas del cambio climático y calentamiento global, que amenazan con "asfixiar" el planeta, parecen ser la mayor preocupación de la población del Mundo, y en especial de los miles de millones de usuarios en las redes sociales.

Como ha ocurrido con frecuencia en la historia reciente de la humanidad, que la comunidad internacional mira hacia el otro lado cuando hay una nación en crisis, las potencias del mundo y los grupos internacionales hoy hacen caso omiso al actual el estado de calamidad social, económica y democrática por el que atraviesa Venezuela.

De la misma manera que se ignoró el Holocausto y la muerte de millones de judíos en manos del régimen Nazi; así como nadie movió un dedo para frenar el genocidio en Ruanda en 1994, o para detener las matanzas de la dictadura de Slobodan Milošević en Kosovo en 1998, hoy Venezuela y las atrocidades cometidas por el presidente Nicolás Maduro reciben el tratamiento del hielo en la comunidad internacional: Nadie quiere tocar el tema, y mucho menos hacer algo para resolver la crisis.

Lo peor es que si no hacemos nada; si el mundo permite que Venezuela se desplome por completo, entonces peligra la democracia en todo el continente latinoamericano. De hecho, si la Organización de Estados Americanos (OEA) y los países del mundo no despiertan ya, Venezuela fácilmente podría convertirse en la próxima Corea del Norte de América del Sur. Los ingredientes para un "apocalipsis democrático" están ahí; sólo falta mezclarlos, ¡y en su mano izquierda!, Maduro tiene la cuchara de palo.

Estos son los hechos de la crisis venezolana: Las protestas contra el gobierno de Maduro están entrando en su tercer mes. Más de 60 personas han muerto en los violentos enfrentamientos entre opositores y las fuerzas de seguridad del gobierno. Se estima que unos 1,000 manifestantes han sido encarcelados. No obstante, organizaciones opositoras al gobierno de Maduro han identificado al menos 3,000 detenciones arbitrarias y denunciado numerosos reportes de torturas. Esto sin contar los más de 300 presos políticos, cuyo único delito ha sido señalar los abusos del gobierno chavista.

Con su envidiable capacidad petrolera, Venezuela pasó de ser uno de los países más ricos del continente a una nación miserable, donde a raíz de la extrema escases de alimentos el 75% de su población ha perdido un promedio de 19 libras de peso en el último año, según entidades no gubernamentales radicadas allí.

Venezuela hoy atraviesa una pesadilla distópica. Muchos padres literalmente están quitándose la comida de la boca para alimentar a sus hijos, al tiempo que la población hace largas filas durante horas para tratar de conseguir artículos básicos como aceite de cocinar, harina o papel higiénico.

La inflación de Venezuela hoy es mayor que la de Zimbabue; los índices de muertes violentas son similares a los de Siria; y la falta de recursos básicos alcanzó niveles catastróficos, iguales a los que se viven en algunos países de África subsahariana.

Los apagones energéticos son recurrentes, alguna gente está comiendo de los basureros para sobrevivir, y enfermedades controladas como la malaria han vuelto a resurgir para cobrar la vida de niños, que al morir son sepultados en cajas de cartón por que tampoco a ataúdes. ¡Lo que pasa hoy en Venezuela no es juego!

La democracia venezolana está en ruinas. Los valientes líderes de la oposición han sido encarcelados, exiliados o desterrados. No pueden viajar a ninguna parte. Sus pasaportes han sido anulados, y tampoco pueden abordar vuelos domésticos para trasladarse dentro de su propio país.

El régimen de Maduro ha amordazado a la llamada "prensa libre", y es el propietario de la mayoría de los medios de comunicación. Lo poco que se sabe de Venezuela es porque, al igual que la Primera Árabe que en 2011 logró cambios democráticos en Medio Oriente, los manifestantes venezolanos aprendieron a utilizar las redes sociales como "armas vitales" para comunicarse y denunciar lo que pasa.

El génesis de la actual crisis (y los casi tres meses de enfrentamientos), fue la derrota electoral que Maduro sufrió en diciembre de 2015. Su partido perdió por un amplio margen las elecciones legislativas, y por primera vez en 15 años, la oposición venezolana aseguró suficientes escaños para hacerse escuchar en el Parlamento.

Maduro, como era de esperarse, no se quedó de brazos cruzados y de inmediato desencadenó una serie de cambios drásticos en su gobierno para compensar este importante revés y neutralizar el control de la Legislatura.

El actual gobernante venezolano, quien por años fungió como chofer de autobuses,  forzó la renuncia de varios jueces de la Corte Suprema y nombró a unos 30 simpatizantes para asumir pleno control del poder judicial venezolano. Esto allanó el camino para bloquear cualquiera de las prerrogativas legislativas que la oposición podría ejercer.

En respuesta, la oposición venezolana canalizó su energía durante el 2016 para demandar un referéndum que le pondría fin al mandato del presidente Maduro. La dictadura, en un intento desesperado para sobrevivir, utilizó su fuerza política para cancelar el referéndum por completo.

Enfrentando cierta presión de la OEA, Maduro maniobró para dar cierta impresión de legitimidad, al menos ante la comunidad internacional, estableciendo un "diálogo" con la oposición.

En realidad, el único objetivo del presidente venezolano, de 54 años, era retrasar y aplazar las elecciones, detener a más líderes de la oposición, desinflar las protestas callejeras, dividir más a la oposición, y desactivar el rechazo de la OEA. Mirando a través de este falso lente democrático, el Vaticano denunció el engaño del régimen en diciembre de 2016. Pero para ese entonces ya era demasiado tarde: La dictadura había castrado al Congreso y cancelado las elecciones por completo.

El año 2017 comenzó con el pie izquierdo para los venezolanos. Los problemas económicos de Venezuela eran aún más graves. Los saqueos estaban a la orden del día y la única meta del pueblo era luchar a diario para conseguir alimentos y medicamentos para sobrevivir.

Ahogándose en deudas, Maduro intentó "salvar" al país colocando la mitad de las acciones de Citgo (una importante refinería de petróleo venezolana que se cotiza en Estados Unidos), como garantía para los tenedores de bonos y utilizó la otra mitad para un préstamo ruso. Al mismo tiempo, las codiciadas reservas de petróleo venezolano también sirvieron como una garantía para los préstamos chinos. Y, "para ponerle la tapa al pomo" Venezuela retiró sus reservas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

A pesar de estas erráticas medidas y otros esfuerzos financieros, los acreedores internacionales estaban nerviosos con el presente venezolano y ahora los préstamos requerían la aprobación del Congreso, que ya no estaba completamente controlado por el régimen.

Por eso, hace poco más de dos meses, y para evitar que Venezuela fallara en el cumplimiento de sus pagos, Maduro tomó una polémica decisión: Le ordenó a la Corte Suprema a cerrar el Parlamento, asumió el poder legislativo y aprobó una serie de préstamos. A partir de ese momento se desencadenaron las protestas y enfrentamientos diarios en Venezuela.

Desde entonces, Maduro ha mantenido una postura desafiante ante las demostraciones callejeras. En mayo pasado, el dictador anunció la creación de una "Asamblea Constituyente" cuyo trabajo sería reescribir la Constitución de Venezuela y, básicamente, le daría a Maduro la posibilidad de gobernad por tiempo indefinido sin elecciones.

Inicialmente Maduro intentó mantener sus prácticas tiránicas, ignorar los precedentes y evitar un referéndum sobre la nueva constitución. Pero la continua disensión de los antiguos partidarios izquierdistas de su predecesor, el fallecido presidente Hugo Chávez Frías, le ha hecho cambiar de opinión.

La crisis en Venezuela parece no tener una solución fácil o inmediata. Pero la comunidad internacional debe intervenir y rescatar la democracia. Una buena oportunidad sería el encuentro de la Asamblea General de la OEA, pautada a celebrarse a mediados de junio en Cancún, México.

Mientras tanto, el pueblo venezolano tiene que tomar una drástica decisión: Obedecer las políticas gubernamentales del presidente Maduro (y su represiva dictadura) o mantenerse firme protestando a pesar del riesgo de morir o ser encarcelado. Para algunos venezolanos, se trata de una decisión moral: Libertad vs. Tiranía.

La gente que protesta a favor de la oposición piensa que es mejor perder la vida marchando en las calles antes de arrodillarse frente a los pies del dictador, simplemente porque ya no le temen a Maduro. Los venezolanos han aprendido a marchar, a tragarse el gas lacrimógeno, a ondear sus banderas y a cantar la versión en español de "Les Misérables" para ser escuchados en las barricadas.

Jóvenes valientes venezolanos enfrentan armas largas con violines, marchan a pesar de los francotiradores, sacrifican sus vidas, entierran a sus muertos y reclaman a que la dictadura terminó, exigiendo su libertad a gritos.

¿Qué pensaría el libertador Simón Bolívar de todo lo que pasa hoy en Venezuela? Ahora es el momento para que el mundo también decida.

28 de diciembre de 2016

Falleció el periodista y diplomático dominicano Manuel Arturo López

MIAMI, Florida - Tras librar una intensa batalla contra el cáncer, el miércoles falleció en un hospital del Sur de Florida, el periodista y activista político Manuel Arturo López. El reconocido comunicador, quien hasta que hace año y medio recibió su diagnóstico de leucemia fungía como vicecónsul de República Dominicana en Miami, tenía 60 años de edad.

López es considerado por muchos como uno de los "héroes silenciosos" de la comunicación social, quien por años trabajó en beneficio de la comunidad dominicana del Sur de Florida inspirado siempre por dos simples propósitos: Informar y educar. López fue uno de los intelectuales más importantes de su generación, apasionado de la historia y la política dominicana, estadounidense e internacional.

Nació en la ciudad dominicana de La Vega, el 10 de febrero de 1956 y su interés por progresar lo llevó a las aulas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de donde se graduó como periodista. Durante su proceso de capacitación, pasó una temporada en La Habana, Cuba trabajando en la agencia noticiosa Prensa Latina.

En República Dominicana empezó su carrera profesional como redactor y locutor (gracias a su poderosa voz) en la Radio ABC, la estación oficial de la Iglesia Católica. También compartió su talento y profesionalismo en múltiples  estaciones de radio como Radio Clarín, la Cadena Dominicana de Noticias (CDN) y Radio Popular, entre otras.

Manuel Arturo López, cuyo nombre es sinónimo de integridad, seriedad y veracidad en el periodismo, incursionó también en el mundo de la televisión, formando parte por varios años del equipo de producción del programa "Sábados de Corporán", uno de los más importantes de la historia de la "Pantalla Chica" dominicana.

Sin embargo, a pesar del gran amor que sentía por su tierra, como miles de dominicanos en los años 1990s, López sintió la presión económica y la necesidad de refugiarse en Estados Unidos.

A su llegada, como otros tantos extranjeros, López se vio obligado a realizar trabajos de obrero, en almacenes, de limpieza y estacionando autos. Pero el periodismo era lo que fluía por sus venas y eventualmente su profesión lo llevó de nuevo a los medios de comunicación social.

Su primer trabajo en Miami como periodista fue en el programa "Panorama Dominicano", que producía el empresario y presentador radial Leonel Peña.

Pero donde Manuel Arturo López se convirtió en un pionero en el Sur de Florida fue cuando inició el primer noticiero matutino con informaciones diarias desde República Dominicana; el nombre: "Informativo Dominicano".

El noticiero se transmitía de lunes a viernes por la estación Unión Radio 1450 AM y contó con el respaldo inicial del ya fallecido empresario y ex cónsul de República Dominicana, Javier González. Una larga lista de profesionales mediáticos de República Dominicana compartieron los micrófonos con Manuel Arturo como Daniel Díaz Alejo, Sucre Reyes, Eusebio Sánchez, José Francisco Núñez, y Yokasta Vázquez, entre otros.

En una época cuando la internet no existía y las noticias se diseminaban a cuenta gotas, por más de una década "Informativo Dominicano" fue la única fuente de información para los hijos de Quisqueya lejos de su tierra. Manuel Arturo desarrolló un sistema informativo donde recibía algunas noticias por fax (aún no existían los correos electrónicos) y con su talento y profesionalismo llenaba un espacio informativo de 30 minutos.

Manuel Arturo López se convirtió en un redactor innato de prensa escrita. Colaborando desde Miami para múltiples periódicos en Santo Domingo, y aquí en el sur de Florida como redactor y editor de medios escritos como "El País" y "El Sol de Florida" entre otros.

Manuel Arturo López trabajó durante varios años en Univision.com, el portal de internet en español más grande de Estados Unidos y, la mañana de los ataques del 11 de septiembre de 2001, fue uno de los miembros del equipo que más trabajó para mantener a la comunidad informada con lo que pasó esa fatídica mañana.

Su profesionalismo lo llevó también a ocupar un puesto importante en la redacción de "El Nuevo Herald", donde estuvo a cargo de llenar el contenido de las páginas del diario.

A nivel político, Manuel Arturo López fue siempre un militante activo del Partido de la Liberación Dominicana y en años recientes ocupó el puesto de vicecónsul y jefe de comunicaciones del Consulado General de República Dominicana en Miami.

A López le sobrevive su esposa, Maura Herrera de López. Sus restos serán llevados a República Dominicana para recibir su digna sepultura. Que descanse en paz.

9 de diciembre de 2015

Y Dios... ¿por dónde es que se esconde?

En la película "Dios no está muerto", un estudiante universitario lucha por comprobar la existencia del Todopoderoso, tras desafiar a un profesor de filosofía que pensaba lo contrario y que quería obligarlo a firmar un contrato renunciando a su fe cristiana.

El argumento del joven alumno, interpretado por el actor Shane Harper, era que "Dios es bueno todo el tiempo; y todo el tiempo, Dios es bueno"; sugiriendo que siempre, sin importar la gravedad de lo que pase, Dios está a tu lado.

Durante la película en más de una ocasión prevalece la idea de que un problema abrumador siempre se hace más pequeño y manejable si aceptamos que Dios vive en nuestros corazones.

Si este entonces es el caso, pregunto: ¿dónde ha estado Dios?, y ¿por qué el sufrimiento es la tendencia de moda en casi todas partes del Mundo? Orar y pedir por los más necesitados hoy parecen ser alternativas débiles e incapaces.

Este proceso de reflexión se agudizó la tarde del 2 de diciembre, al ver las imágenes que llegaban de San Bernardino, California, donde dos atacantes armados (marido y mujer) abatieron a tiros a 14 personas, e hirieron a otras 21. "¿Dónde estaba Dios que no protegió a esos inocentes?", me pregunté.

Algunas semanas antes en París; el 13 de noviembre, extremistas islámicos perpetraron múltiples ataques terroristas simultáneos, dejando sin vida a 130 personas e hiriendo a otros 370, de los cuales unos 100 llegaron al hospital en estado grave. "¿Dónde estaba Dios?", insistió mi mente ese día.

¡Definitivamente, algo anda mal! El Dios que conocí durante largos años de preparación católica, indudablemente no es el mismo que hoy luce ausente. "Una hoja de un árbol no se mueve sin la voluntad de Dios", fue lo que aprendí desde niño. Entonces, ¿cómo explicar los recientes hechos de violencia que sacuden al Mundo?

¿Cómo explicar las guerras; los frecuentes actos de abuso y discriminación; los enfermos de cáncer; los niños "especiales" que nacen con discapacidades; las víctimas de violencia doméstica; el hecho de que en pleno Siglo XXI cerca de 30 millones de personas viven en esclavitud; y que, según Naciones Unidas, cada cuatro segundos un ser humano muere de hambre en el Mundo, cuando en países como Estados Unidos casi 40% de la comida producida termina en la basura?

El Dios que según la Biblia hizo llover maná para alimentar a los israelítas hambrientos en su camino a la Tierra Prometida, y que realizó milagros curativos, hizo desaparecer enfermedades y revivió muertos, parece ya no estar entre nosotros.

El académico y experto en teología Bart E. Ehrman, en su libro "El Problema de Dios", presenta una interesante ecuación que intenta explicar la existencia simultánea de un Dios todopoderoso, lleno de amor y el fenómeno del sufrimiento humano.

Si Dios por ejemplo, es el Todopoderoso, entonces Él tiene la capacidad infinita de hacer todo, incluso de extinguir el sufrimiento. Si a la misma vez, Dios es Amor, indudablemente siempre querrá lo mejor para sus "hijos", incluyendo alejarlos del dolor y las vicisitudes. El problema es que eso no pasa y el sufrimiento es un fenómeno tangible y hasta contagioso.

La única explicación que encontré para validar la presencia viva del sufrimiento en el Mundo es que Dios simplemente no existe. Y si existe, definitivamente es un Dios muy diferente al que conocí de niño y que veneran miles de millones religiosos en todo el planeta.

Me pregunto: ¿Será que Dios sí existe pero carece del poder infinito necesario para detener el mal? A lo mejor Dios sí quiere ayudar, pero sus manos están atadas y no puede intervenir, por lo que se limita a supuestamente dar el apoyo necesario para hacerle frente a las tragedias de la vida.

Algunos argumentan que el dolor y el sufrimiento son "castigos" enviados por Dios por haber violados sus leyes sagradas. Esa explicación, sin embargo, no me convence. ¿Qué mal pudo haber hecho un niño autista o un pequeño enfermo de leucemia para ser castigado por Dios?; ¿son ellos los culpables de los pecados de sus padres?

Del mismo modo, todos conocemos de personas que con cada respiro sí quebrantan los Testamentos bíblicos, y a la vez son recompensados con salud, éxito económico y prosperidad. ¡Hay malos que nunca sufren!

Por otro lado están los que aseguran que el sufrimiento humano es el resultado del "libre albedrío" que Dios nos regaló para que hagamos lo que se nos plazca.  Pero ¿cómo el mal manejo del "libre albedrío" explica el sufrimiento causado por los huracanes, los terremotos y otros desastres naturales?

Además, si el "libre albedrío" es el causante del dolor en la Tierra, ¿qué pasará en el Cielo?; los elegidos para sentarse eternamente a la derecha del Padre ¿vivirán como robots o tendrán una versión limitada del "libre albedrío" para no ocasionar sufrimiento? Este argumento tampoco me convence.

Cuando escribo lo hago siempre con el compromiso de llegar a una conclusión precisa; finalizar con un análisis que esclarezca dudas y responda preguntas. Esta vez, sin embargo, pido excusas por fallar en ese cometido.

El texto anterior sólo se ocupó de profundizar en una premisa que lleva debatiéndose miles de años y que personas mucho más capacitadas que yo jamás han podido responder. Me imagino que, si Dios existe, Él eventualmente nos lo hará saber. De lo contrario, está en nosotros para buscar la fortaleza y enfrentar ese sufrimiento insaciable que parece nunca ceder.

El periodista Fernando Almánzar trabaja como Productor y Editor de Asignaciones en Telemundo, y ha sido galardonado con dos Premios Emmy como miembro del equipo del programa matutino "Un Nuevo Día".

9 de agosto de 2015

Donald Trump, lejos de evaporarse de la política

Los dos recientes debates presidenciales, donde por primera vez el Partido Republicano presentó en un mismo escenario a su enorme elenco de 17 aspirantes para la Casa Blanca, sin dudas sirvieron para que los votantes estadounidenses tuvieran una "probadita" de la tormentosa campaña electoral que se avecina.

Los ojos del mundo estaban sobre el multimillonario Donald Trump, quien desde que anunció su candidatura a mediados de junio encabeza la mayoría de las encuestas. La razón: Sus controvertidos comentarios contra la inmigración y otros temas que han despertado el interés de muchos en Estados Unidos.

No obstante, ese temperamento bombástico de Trump, probablemente se convertirán en su peor enemigo. Puesto que el magnate no tiene pelos en la lengua para nadie: Igual ataca a los veteranos de guerra, como el icónico senador de Arizona John McCain, como a grupos de mujeres, homosexuales y colegas políticos.

Lo interesante de Trump, es que no suena como un político tradicional. De hecho, su misión ha sido sonar lo menos políticamente correcto posible y, en opinión de algunos, está diciendo cosas que muchas personas quisieran decir pero que no se atreven.

De forma paralela, Trump ha tomado la campaña presidencial como si se tratara de un programa de televisión, arremetiendo contra todos sin importarle las consecuencias. Y es que para él las consecuencias de lo que dice son irrelevantes.

Durante el debate presidencial dejó muy en claro que si no recibe la nominación del Partido Republicano para competir por la Casa Blanca en noviembre de 2016, su fortuna de más de $9 mil millones de dólares le permitirá costear sus aspiraciones presidenciales como independiente.

Una cosa que sí está clara es que si bien los demócratas han disfrutado de un verano de avances de popularidad (precisamente gracias a los incendiarios comentarios de Trump), estos no deben bajar la guardia.

El debate presidencial republicano dejó en claro que el partido conservador tiene bastantes (y buenos) aspirantes capacitados que a la larga podrán dejar a Trump a un lado y hasta vencerle a la ex senadora y ex primera dama Hillary Clinton.

Entre estos candidatos está la ex ejecutiva de Hewlett-Packard, Carly Fiorina, la única mujer republicana aspirando a la presidencia y quien el debate de menos importancia (entre los siete candidatos de menor popularidad) tuvo una participación magistral detrás del podio.

Fiorina, con dinamismo e inteligencia, arremetió contra Trump, contra los Clintos, contra el presidente Barack Obama y presentó ideas claras de qué haría si es electa presidente.

Al final de la jornada, no se sabe quién fue el verdadero ganador del debate presidencial republicano, probablemente el de mayor audiencia en la historia con más de 24 millones de televidentes.

Si por tiempo fue, Trump se llevó el triunfo: El empresario convertido en político fue el que más habló, dominando el espacio de dos horas con una intervención de 10 minutos, 32 segundos. Pero hay quienes sugieren que Trump, nuevamente por la forma como se expresó, terminó siendo el gran perdedor de la noche.

Los otros candidatos como el ex gobernador Jeb Bush, el senador Marco Rubio y los gobernadores Scott Walker y Chris Christie, también tuvieron sus breve momentos de éxtasis durante el enfrentamiento republicano, pero ninguno brilló lo suficiente como para decir que conquistó el respaldo total de la ciudadanía votante.

Increíblemente, el aspirante que más lució presidenciable con comentarios escuetos y con sentido, fue el Dr. Ben Carson, un ex neurocirujano afroamericano quien asegura estar listo para tomar la Casa Blanca. Si bien Carson luce capaz de hacer el trabajo, sus posibilidades son poco probables pues en este momento no cuenta con el respaldo del Partido Republicano.

Regresando a Trump, habrá que ver cuánto tiempo dura su globo político antes de que se desinfle frente a la opinión pública. Trump ha demostrado ser lo suficientemente terco para aguantar por mucho tiempo, y ahora que algunos de sus rivales empezarán a evaporarse (poco a poco debido a la falta de dinero), el millonario empresario permanecerá duro y contundente.

Todavía falta un largo camino por recorrer y nadie puede pronosticar quién será el candidato republicano que finalmente reciba el apoyo del partido en la convención de julio de 2016 para competir contra un rival demócrata en noviembre de ese mismo año.

Por el momento, el único remedio para la ignorancia política es leer, mantenernos informados de lo que dicen los candidatos, y registrarnos a votar para tomar la decisión más sabia en las urnas. El que no vota, automáticamente pierde su derecho a protestar.

El periodista Fernando Almánzar trabaja como Productor y Editor de Asignaciones en Telemundo, y ha sido galardonado con dos Premios Emmy como miembro del equipo del programa matutino "Un Nuevo Día".

8 de agosto de 2015

Uber vs. Taxis: Enfrentados por la misma carretera

En una zona metropolitana donde la ciudadanía no puede depender del transporte público, a simple vista, la propuesta de Uber es fascinante.

Uber es el moderno servicio de transporte que opera en numerosas ciudades del mundo gracias a la internet y la telefonía celular. Básicamente, sus usuarios descargan una aplicación móvil, que les permite convocar a un conductor privado, que en cuestión de minutos los recoge en domicilio y los lleva a su destino final; muchas veces pagando un fracción de lo que hubiera pagado en un taxi.

Uber hoy cuenta con un creciente número de cliente satisfechos. No obstante, el problema radica en que su expansión pisotea los derechos de una importante clase trabajadora: los taxistas.

En la mayoría de ciudades, manejar un taxi es sinónimo de invertir miles de dólares. En el Sur de Florida, por ejemplo, el vehículo debe de color amarillo y tener lo que se conoce como un medallón (que puede costar incluso más que una casa). El taxista debe pasar un entrenamiento especial y sacar una licencia que lo autoriza a recoger pasajeros.

El taxista también está obligado a registrarse como chofer, y su auto tener un seguro especial, la mayoría de veces más caro que el seguro tradicional para conductores privado.

En el caso de Uber, los choferes simplemente tienen que inscribirse con la compañía, y ser propietarios de un vehículo relativamente moderno (menor de siete años de fabricación), tener un celular y acceso a internet. No requiere una licencia especial ni un entrenamiento adicional. Tampoco pagan un seguro vehicular para proteger a los pasajeros que transporta.

Si bien el servicio de taxi tiende a ser más caro que Uber, lo que afecta el bolsillo del consumidor, la batalla Uber vs. Taxistas es injusta para los que se ganan la vida recogiendo pasajeros. Debido a la gran cantidad de dinero que tienen que desembolsar para poder manejar un taxi, es como si estuvieran entrando a la pelea con las manos amarradas.

Uber está quitándole pasajeros a los taxistas, que tienen que trabajar jornadas de entre 10 y 14 horas diarias, para arañar algunos dólares, pagar por sus responsabilidades y llevarse algo de dinero casa. En el Sur de Florida, por ejemplo, el taxista promedio trabaja unas 50 horas semanales para devengar un salario de entre $250 y $400 dólares.

Los empleados de Uber ganan un sueldo mayor, puesto a que sólo tienen que darle una fracción de lo que ganan a la compañía y el resto queda limpio para su bolsillo.

Esta diferencia hizo que en el condado Broward las autoridades salieran a la defensa de los taxistas y prohibiera a Uber a proporcionar sus servicios en sus calles.

Uber ha dicho que a pesar de no estar presentes en Broward, se comprometió a crear unos 10,000 empleos en los condados de Miami-Dade y Palm Beach. Pero los taxistas en estas dos localidades están presionando para que las autoridades impongan regulaciones para hacer la competencia Uber vs. Taxistas más justas.

Esto le parece injusto a los choferes de Uber, pues argumentan que al igual que los taxistas, su meta es ganarse la vida recogiendo y llevando pasajeros.

Un lugar, por ejemplo, donde las autoridades están arremetiendo contra los choferes de Uber es el Aeropuerto Internacional de Miami. Usualmente, los taxistas deben esperar entre 30 minutos y dos horas para recoger un pasajero.

Por lo que miembros del Departamento de la Policía de Miami-Dade está multando a los choferes de Uber que recogen personas en la terminal. Cada multa es de $1,000 dólares. La primera por conducir un vehículo sin la licencia para ser contratado, y la segunda por no estar registrados como chofer.

Esto significa que el chofer de Uber que se arriesga a buscar a un pasajero al aeropuerto corre el riesgo de pagar hasta $2,000 dólares en multas. Uber supuestamente ha dicho que se hará responsable de pagar estas multas, pero hasta ahora no ha sucedido y muchos conductores ahora están en problemas con la ley.

Lo peor es que no tienen cómo comunicarse directamente con Uber. Pese a que la empresa de transporte opera en más de 40 ciudades, ni clientes, ni empleados, ni la prensa, tienen un número telefónico a dónde llamar. Toda la comunicación con Uber se hace a través de correo electrónico, lo que dificulta cualquier reclamo.

Habrá que esperar qué política finalmente adoptan las autoridades, en especial la comisión de Miami-Dade, para solucionar la batalla Uber vs. Taxistas. Lo que está claro es que con las regulaciones actuales los dos no pueden coexistir a la vez.

En una ciudad donde el turismo es una importante fuente de ingresos es necesario establecer normas para que aquellos que se dediquen a transportar personas ofrezcan un servicio bueno, limpio y seguro.

El periodista Fernando Almánzar trabaja como Productor y Editor de Asignaciones en Telemundo, y ha sido galardonado con dos Premios Emmy como miembro del equipo del programa matutino "Un Nuevo Día".